Jalisco enfrentaba un desafío estructural: cerrar la brecha digital y garantizar el acceso a internet para ciudadanos, escuelas, hospitales y dependencias públicas.
El reto no era solo conectar al estado, sino superar las condiciones más adversas:
El desafío era complejo: conectar un campus remoto en una zona montañosa y protegida, sin infraestructura para soportar redes de gran capacidad.