SAPAL, uno de los organismos operadores de agua más importantes de México, necesitaba modernizar su infraestructura para mantener la calidad del servicio en una ciudad que depende de su operación diaria.
El reto era claro: mejorar la comunicación, optimizar la gestión de recursos y asegurar que cada sucursal, pozo y planta trabajara de forma coordinada y sin interrupciones.